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viernes, 21 de abril de 2017

Estudios demuestran la edad en la que los hombres no pueden controlar su fidelidad


Muchas de las mujeres en algún momento de su vida dicen "todos los hombres son iguales" esto generalmente cuando un varón les es infiel. Pero ¿de verdad todos los hombres son infieles?

La infidelidad actúa de maneras muy específicas, así lo demuestra el Dr. Joseph Gordon de la Universidad de Yale, quien causó mucha polémica al afirmar que todos los hombres son infieles al entrar en determinada edad.

El Dr. Gordon asegura que cuando llegan a una edad entre los 23 y 28 años, entran en un periodo hormonal que provoca un aumento considerable del deseo sexual y el líbido. Esto sucede en razón de una condición genética que existe en todos los seres masculinos.

Según el Dr. Gordon, al llegar a esa edad, su instinto les crea la necesidad de esparcir sus genes, no significa que literalmente quieras tener hijos, sino que simplemente un hombre en esa edad sentirá muchos deseos de poseer a otras mujeres y si es posible así lo hará.

Es por eso que según el estudio del Dr. Gordon, los hombres que tienen entre 23 y 25 años, son los más infieles, y no es 100% su culpa el querer seducir a más de una mujer. Aunque tampoco es pretexto para ser infiel.

(FUENTE: los40.com.mx)

martes, 11 de abril de 2017

7 razones por las que los hombres con pareja son más atractivos


Suele ocurrir que pasas mucho tiempo sin pareja y cuando por fin llega esa persona que te hace suspirar y con la que te encuentras feliz y muy enamorado, aparece un desfile de pretendientes. 

La coach Tracey Cox explicó en el diario “The Daily Mail”, que el 90% de las féminas se sienten atraídas por varones con pareja.

¿Por qué sucede esto?

Según algunos expertos en relaciones de pareja, cuando te sientes feliz o emocionado, no solo por estar enamorado, sino cuando pasa algo bueno en tu vida, como un trabajo nuevo, tener un bebé, entre otras cosas que te hacen dichoso, no solo te sientes atractivo para ti mismo, si no para el resto de la gente, cita la web de Univisión.

La web “El Confidencial” reunió siete razones a las que llegaron otros especialistas sobre este tema:

1. Instinto animal

Las hembras de todas las especies (del mundo animal) prefieren los machos que han estado ya con otras hembras o incluso que se han apareado con ellas.

2. Se puede confiar en él

Estar inmerso en una relación estable denota que esa persona se toma las cosas en serio: "Un hombre comprometido parece atractivo porque en realidad demuestra que está consiguiendo algo", señala el doctor Scott Stanley, codirector del Centro Conyugal de la Universidad de Denver y autor del libro 'Fighting for your marriage'.

3. Capacidad de compromiso 

A veces las mujeres experimentan cierta dificultad para encontrar un hombre que quiera establecerse, esto explica que muchas se fijen en quienes ya lo han conseguido, aunque sea con otra, afirma Terri Orbuch autor de 'Finding Love Again: 6 Simple Steps to a New and Happy Relationship'.

4. Competición

Ese algo que les lleva a luchar por conseguir arrebatar a otra dama el 'hombre trofeo' que ahora quiere ella. Esta práctica no es aceptable pero a numerosas damas les motiva, pues idealizan al hombre comprometido.

5. Fértiles

Un estudio de la Universidad de Amsterdam ha llegado a la conclusión de que los hijos también son un punto a favor, quizá porque, según algunas teorías barajadas por los investigadores, indican fertilidad. 

6. Desapego emocional

En algunos casos, estar con un hombre comprometido les permite protegerse del posible dolor, y limitar los encuentros a un ámbito exclusivamente físico y sexual. "Una mujer soltera se puede sentir atraída por un hombre comprometido porque no se ve todavía preparada para una relación duradera", apuntan los especialistas.

7. Dinero

Aunque no es fundamental ya que la mayoría de las mujeres no buscan que el hombre las mantenga, sí que manda una señal clara: tengo suficiente dinero para cuidarte. 

(FUENTE: americatv.com.pe)

Reynaldo Silva: Horóscopo 2017 para el signo de tauro


Por: Reynaldo Silva Salas.

Como ya es su costumbre desde 2008, el prestigioso tarotista peruano Reynaldo Silva, tiene el placer de compartir con su fiel y distinguida clientela, su horóscopo anual por medio del tarot egipcio, y en esta primera publicación, para los del signo de tauro.

Reynaldo Silva tiene ya más de 20 años de experiencia en realizar videncia a distancia, en diversos programas televisivos y radiales resolviendo consultas en vivo a miles de televidentes y radioescuchas, logrando a la fecha ser considerado como el parapsicólogo de mayor credibilidad en el sur del Perú, por el 77% de los encuestados, según la encuesta de octubre de 2007, y que en esta ocasión, presenta su horóscopo en formato de video, tanto para sus páginas web, como en su canal en Youtube: esperando, sea de vuestra total y entera satisfacción:


La mujeres contraatacan: ahora son igual de infieles que los hombres


El año pasado el Journal of Sexual Behaviour (edición oficial de la Academy of Sexual Behavior –Academia de comportamiento sexual-) dio a conocer las conclusiones de un estudio que comprobó que no se encontraron diferencias entre mujeres y hombres a la hora de cometer una infidelidad. El 66,7% de las mujeres y el 68,7% de los hombres encuestados confesaron haber sido infieles.

Estudios de otras épocas, como el realizado por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana a principios de los 90 habla casi 10 puntos porcentuales de diferencia entre hombres y mujeres, afirmando que los primeros eran más infieles. Y estos números aumentan si vamos atrás en el tiempo.
Ante estos números hay una pregunta que se abre que resulta de difícil respuesta. ¿Son las mujeres más infieles o tienen más posibilidades de asumirlo?. Si pensamos que a través del tiempo y con sus luchas las mujeres fueron conquistando igualdades en distintos ámbitos, no resultaría extraño que esa mayor libertad también les permita asumir la infidelidad, algo aún hoy visto negativamente en gran parte de la sociedad.

Aunque el estudio afirme que los números de la infidelidad se hayan equiparado, hay cuestiones en donde se evidencias diferencias entre hombres y mujeres. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Cornell afirma que aquellos hombres que ganan menos que sus parejas son más propensos a la infidelidad que los que tienen salarios similares o mayores. Las razones que llevan a tener una aventura por fuera de la pareja también marcan una diferencia: la mayoría de las mujeres que tienen un amante afirman atravesar una situación de insatisfacción en su pareja mientras que en los hombres esto no resulta necesario, para la mayoría de los hombres la infidelidad tiene que ver con una fantasía o una aventura ocasional.

Un último punto a tener en cuenta es el rol de las redes sociales en la forma de relacionarse y su impacto en la infidelidad. Mientras que en el pasado aquellos que buscaban tener una aventura debían exponerse, hoy se puede iniciar una relación desde el celular o desde el living de su casa con un desconocido. Esto, según especialistas, resulta en que muchas más personas (y más mujeres) se animen a iniciar un coqueteo” comenta Matías Lamouret, vocero de Second Love para Latinoamérica.

(FUENTE: las2orillas.com)

¿Los ‘millennials’ solo quieren amas de casa?


Se suponía que los millennials, generalmente definidos como personas nacidas entre 1982 y 2000, eran la generación que forjaría lo que hemos llamado “un nuevo consenso” a favor de la igualdad de género. En febrero, Jeffrey Sachs, el escritor y profesor de la Universidad de Columbia, calificó las elecciones de 2016, donde una candidata femenina extremadamente calificada perdió contra un hombre con un historial de falta de respeto a las mujeres, como “un tropiezo” en el camino a una sociedad igualitaria en Estados Unidos, la cual se alcanzaría una vez que los votantes millennials superen en número a los ancianos conservadores.

Sin embargo, la categoría millennial agrupa a todas las personas de 17 a 34 años, un grupo con variedad de raza, etnia, religión, ingresos, educación y experiencia de vida. No creas ni por un segundo que están unidos. Como revela una serie de informes publicados el viernes por el Council on Contemporary Families (consejo de familias contemporáneas), hay menos millennials jóvenes —de entre 18 y 25 años— que apoyan los modelos familiares igualitarios en contraste con el mismo grupo de edad hace veinte años.

Utilizando un sondeo que ha monitoreado las actitudes de los estudiantes del último año de la preparatoria durante casi 40 años, los sociólogos Joanna Pepin y David Cotter encontraron que la proporción de jóvenes que mantienen opiniones igualitarias sobre las relaciones de género aumentó en Estados Unidos desde 1977 hasta mediados de los noventa, pero desde entonces ha disminuido.

En 1994, solo el 42 por ciento de los estudiantes del último año de preparatoria estaban de acuerdo en que la mejor familia era aquella en la que el hombre era la principal fuente de ingresos y la mujer se ocupaba de la casa. No obstante, en 2014, el 58 por ciento de los estudiantes del último año de la preparatoria dijeron que preferían ese arreglo. En 1994, menos del 30 por ciento de los estudiantes de ese mismo nivel educativo pensaron que “el esposo debe tomar todas las decisiones importantes en la familia”. Para 2014, casi el 40 por ciento se había adherido a esa premisa.

Otro sondeo encontró una tendencia similar, en este caso concentrada principalmente entre los hombres. En 1994, el 83 por ciento de los hombres jóvenes rechazó la superioridad de las familias en las que el hombre sirve de sustento. Para 2014, la cifra de rechazo había caído al 55 por ciento. El desacuerdo de las mujeres disminuyó mucho menos, pues pasó del 85 por ciento en 1994 al 72 por ciento en 2014. Desde 1994, la confianza de las mujeres jóvenes en que aquellas con empleo son tan buenas madres como las que se quedan en casa ha seguido aumentando. De hecho, para 2014, los hombres de 18 a 25 años eran más tradicionales que sus mayores.

Este retroceso en el apoyo a la igualdad de género pudo haber sido un factor en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, a pesar de que los votantes de 18 a 30 años eran más propensos que cualquier otro grupo de edad a votar por Hillary Clinton.

No solo son los millennials más jóvenes quienes parecen resistirse a continuar con la revolución de género. En general, los estadounidenses de entre 18 y 34 años se sienten menos cómodos que sus mayores con la idea de que las mujeres desempeñen papeles que históricamente tienen los hombres. Además, los hombres millennials son significativamente más propensos que los hombres de la generación X o los baby boomers a decir que la sociedad ya ha hecho todos los cambios necesarios para crear la igualdad en el lugar de trabajo.

¿Acaso estamos enfrentando un estancamiento o incluso un giro en el cambio hacia la igualdad de género? Esa es una posibilidad, especialmente si continuamos fijando nuestras esperanzas en un proceso evolutivo de liberalización generacional. Sin embargo, existen pruebas considerables de que la disminución del apoyo a los modelos domésticos “no tradicionales” se debe a que los jóvenes son testigos de las dificultades experimentadas por los padres en las familias donde hay dos fuentes de sustento. Un estudio reciente de 22 países europeos y de habla inglesa encontró que los padres estadounidenses reportan los niveles más altos de infelicidad en comparación con quienes no son padres, una diferencia que según los investigadores “se explica totalmente” mediante la ausencia de políticas que respalden el equilibrio laboral y familiar.

No es de extrañar que algunos jóvenes piensen que los modelos familiares más tradicionales podrían hacer la vida menos estresante. De manera reveladora, el apoyo a la igualdad de género ha seguido aumentando entre todos los grupos de edad en Europa, donde la norma son las inversiones públicas sustanciales en servicios asequibles y de alta calidad de cuidado de niños, así como las vacaciones pagadas para padres y madres.

La disponibilidad de esas opciones pesa cada vez más por encima del apoyo cultural a los modelos tradicionales de género. Cuando a los jóvenes estadounidenses se les pregunta acerca de sus aspiraciones familiares, la gran mayoría elige compartir el sustento familiar y el cuidado de los hijos si se menciona la opción de políticas de trabajo compatibles con la familia.

Además, las ventajas financieras de las parejas donde ambos son asalariados en comparación con las familias donde solo los hombres sirven de sustento familiar han aumentado considerablemente en los últimos años, y una división desigual del trabajo doméstico se ha vuelto cada vez más dañina para las relaciones. La minoría de parejas que logran dividir las tareas domésticas y la crianza de los hijos también reportan mayores niveles de satisfacción sexual y matrimonial, así como sexo más frecuente, en comparación con los hombres y las mujeres de hogares donde la esposa realiza la mayor parte de los quehaceres domésticos y de crianza de los niños.

Sin embargo, la mayoría de los padres jóvenes no podrán mantener valores y prácticas igualitarias sin mejores políticas laborales y familiares. Debe ser posible alcanzarlas, pues más del 80 por ciento de los estadounidenses —y una fuerte mayoría de ambos sexos— apoya el permiso de maternidad remunerado y el 70 por ciento también está a favor de que se otorgue a los padres. Entre las personas de 18 a 29 años de edad, la cifra se eleva al 91 por ciento para quienes están a favor del permiso pagado para las madres y el 82 por ciento que está a favor del permiso para los padres.

Solo si obtenemos esas reformas podríamos darnos cuenta de un fenómeno: en lugar de que los jóvenes abandonen su idealismo igualitario, lo cual podría suceder según la percepción popular, en realidad más jóvenes podrían adoptar esa mentalidad. Eso crearía la mayor cantidad de modelos familiares igualitarios hasta el momento.

(FUENTE: nytimes.com)

Reynaldo Silva: Horóscopo 2017 para el signo de aries


Por: Reynaldo Silva Salas.

Como ya es su costumbre desde 2008, el prestigioso tarotista peruano Reynaldo Silva, tiene el placer de compartir con su fiel y distinguida clientela, su horóscopo anual por medio del tarot egipcio, y en esta primera publicación, para los del signo de aries.

Reynaldo Silva tiene ya más de 20 años de experiencia en realizar videncia a distancia, en diversos programas televisivos y radiales resolviendo consultas en vivo a miles de televidentes y radioescuchas, logrando a la fecha ser considerado como el parapsicólogo de mayor credibilidad en el sur del Perú, por el 77% de los encuestados, según la encuesta de octubre de 2007, y que en esta ocasión, presenta su horóscopo en formato de video, tanto para sus páginas web, como en su canal en Youtube: esperando, sea de vuestra total y entera satisfacción:


La ciencia asegura que quien es infiel una vez no podrá dejar de hacerlo nunca


La infidelidad es un tema complicado en las relaciones, y muchas veces perdonamos la mentira con la esperanza de que la otra persona cambie. Sin embargo, la ciencia ha confirmado que eso no pasará pues quien es infiel una vez lo volverá a hacer.

Un estudio publicado en la revista Nature America titulado "The brain adapts to dishonesty" ha comprobado que una mentira o una infidelidad que es perdonada se vuelve a cometer en el futuro.

La razón de esto es que el cerebro entiende el perdón, o la falta de consecuencias, como un signo de que no pasa nada, por lo cual guarda la acción de engañar como algo normal.

Con el tiempo la persona infiel irá perdiendo conciencia de que lo que hizo está mal y continuará realizándolo.

"Creemos que la falta de respuesta en los actos de deshonestidad, se verá reflejada [también] en la respuesta emocional", aseguraron los científicos. Lo que significa que con el tiempo aprenderá a mentir mejor.

Lo peor es que conforme el cerebro vaya aceptando que la deshonestidad está bien, también podría ir aumentando el nivel de gravedad del acto. Por ejemplo, si al principio tu pareja te mintió sobre dónde o con quién estaba, después podrá mentir sobre sus encuentros sexuales con otras personas sin sentir culpa.

Y una vez que el cerebro entiende la mentira como algo bueno, muy difícilmente se podrá revertir o volver a ser honesto, pues la semilla se quedará plantada en el inconsciente de forma permanente.

Así que, si estás a punto de perdonar una infidelidad, más vale que lo pienses dos veces antes de hacerlo. 

(FUENTE: telemundo.com)

Si tienes estos hábitos... ¡No eres una persona celosa ni envidiosa!


Aunque un poco de envidia (sana y no sana) no le hace mal a nadie, es el exceso lo que puede perjudicar nuestra salud. Según estudios, la envidia y los celos, en exceso, están relacionados con el incremento de estrés e incluso con el Alzheimer en el caso de mujeres,

El doctor Scott Bea, psicólogo clínico de la Cleveland Clinic, explica que “la gente segura de sí misma es del espectro contrario a los que son envidiosos/celosos. Estos últimos tienden a querer sobre controlar todas las situaciones en sus vidas”.

Aquí te dejamos 8 hábitos que reflejan que una persona no tiene problemas con la envidia y puede vivir de lo más feliz sin tener que mirar lo que tiene o no tiene la persona de al lado.  

Las personas que no son celosas o envidiosas se rodean de gente en la que pueden confiar
Esto puede parecer obvio, pero es importante recordarlo. El entorno con el que nos rodeamos afecta cómo nos sentimos. Si estamos cerca de gente que es segura de sí misma y que confía en nosotros, lo más probable es que nosotros caigamos en el mismo patrón.

Esto también significa que nosotros debemos apoyar a quienes nos rodean para que sientan lo mismo. Aunque se junten con alguien más que no sea nostros. Esto irá creando un sentimiento de seguridad en ti misma/o.

Tienen un gran sentido de valor propio
El síntoma clave de tener un alto grado de seguridad es amarse a uno mismo. Si estás cómodo contigo mismo y tienes alta tu auto-estima, entonces no tendrás razones para envidiar ni sentir celos.

Esto es incluso más fuerte en el caso de adolescentes, según un estudio de 2005.

Celebran el éxito de las otras personas
El doctor Bea explica que las personas seguras de sí mismas dejan el resentimiento de lado y se enfocan en la felicidad de sus vidas en cambio. El éxito de otra persona no significa que tu estés fallando.

“Quieren que todos sean felices y exitosos. Se trata de querer tu vida y no la de otro”, concluye el psicólogo.

Son muy agradecidos
“Si mantienes una actitud agradecida estarás menos concentrado en la vida de otros, en lo que tienen y tendrás menos posibilidad de sentir envidia”, explica Richard Smith, Ph.D., profesor de psicología e investigador de emociones sociales en la Universidad de Kentucky.

Los doctores recomiendan tener un diario de agradecimiento. El objetivo es escribir en él, todos los días, las cosas buenas que te van pasando y por qué. Esto refuerza la concentración en la felicidad que hay en tu vida y en la de los otros.

Saben cuando desconectarse
Está comprobado que el abuso de las redes sociales nos hace sentir solos, envidia, celosía y vacíos. El impacto que pueden tener Facebook o Instagram es muy fuerte, ya que estas redes, básicamente, muestran lo mejor de lo mejor de las vidas de todas las personas: fotos perfectas, panoramas insuperables y muy, muy pocas noticias que nos aterricen y nos hagan sentir seguros. Todo lo contrario.

Por lo mismo, la persona que es segura de sí misma sabe cuando desconectarse de todo porque, en el fondo, no pondrá en juego su seguridad por un par de fotos o historias.

No buscan la aprobación del resto
El autor Josh Gressel explica en su libro que humanos tendemos a querer que el resto desee lo que tenemos. Nos produce satisfacción saber que otra persona quiere lo que tenemos; que nos tienen envidia.

Sin embargo, el autor explica que es justamente esta sensación la que conlleva a las adicciones y a emociones negativas como la envidia y los celos.

La gente segura sólo responde a sí misma. No necesitan saber si alguien más tiene o no tiene algo, y tampoco les interesa si alguien quiere lo que tienen.

No se preocupan por las “etiquetas”, reconocimientos o premios
“Muchas veces la ambición está impulsada por un gran grado de inseguridad. La humildad, o simplemente no enfocarse en la ambición ni en el éxito puede ser un buen signo cuando significa que estás muy cómodo contigo mismo”, explica el psicólogo Scott Bea. Eres mucho mas que los título o diplomas que puedas tener en tu repisa.

No se comparan con otros
Como Roosevelt dijo: “Comparar es robar felicidad”. Si constantemente estás midiendo tu vida contra la de otra persona, lo más probable es que algo vas a encontrar que te pueda causar inseguridad. Mejor es enfocarse solo en los aspectos positivos de tu vida y en la de los otros. Sin comparar.

“Siempre, siempre existirá algo mejor a lo que tu ya tienes”, comenta Smith. “La envidia se basa en percepciones, por lo que si te estás fijando constantemente en la vida de otros siempre encontrarás algo mejor”, concluye.

(FUENTE: los40.cl)

El ocio virtual, la nueva gran amenaza para las parejas


“No estoy perdiendo el tiempo. Me estoy informando”. Con esta frase, dice Daniel Halpern, académico de la Universidad Católica de Chile e investigador del centro de pensamiento Tren Digital, la gente suele explicar por qué pasa tanto tiempo con sus teléfonos, leyendo noticias, pero también poniéndose al día con los chats de amigos o familiares en WhatsApp, revisando las peleas virtuales que arman en Twitter, viendo las fotos y videos que se suben a Instagram o pendiente de los nuevos artículos en Facebook.

Gracias a los teléfonos inteligentes y a las tabletas, que lo ponen todo al alcance de la mano y en cosa de segundos, el ocio virtual (destinar el tiempo libre a internet) está cada vez más presente en nuestras vidas. Y, por supuesto, en nuestra vida de pareja. Y no solo en los espacios habitualmente reservados para tener la libertad de hacer lo que a uno se le antoje –como leer un libro, de noche, en la cama, mientras el otro ve televisión–, sino también en momentos en los que se esperaría contar con la atención plena de la persona con la que se quiere compartir la vida. Por ejemplo, cuando se está en un restaurante o conversando en casa sobre un problema familiar o conflicto con los compañeros de trabajo. Incluso en esos momentos claves, el teléfono puede hacerse presente para interrumpir una charla de pareja. 

Un estudio publicado en octubre por la revista ‘Computers in Human Behaviour’, el referente científico internacional de más peso en estos temas, indagó sobre por qué el hábito de revisar el teléfono frente a otros se está volviendo algo natural. Esta práctica se conoce como ‘phubbing’ –término que viene de ‘phone’ (teléfono) y ‘snubbing’ (hacer un desaire)– y se multiplica en la sociedad por simple imitación: “Me lo hacen a mí, yo lo hago. Veo que los demás lo hacen, yo lo hago. Y así se vuelve algo normal, una conducta socialmente aceptable”, dicen los investigadores James Roberts y Meredith Davis, de la Universidad de Baylor.

Daniel Halpern, quien lleva años estudiando los efectos de las nuevas tecnologías en las personas, tiene algunas hipótesis de lo que puede llevar a las personas a caer en lo que se conoce como ‘uso problemático del teléfono’, es decir, cuando la utilización de este aparato es tanta y tan frecuente que llega a interferir con el trabajo, la vida en pareja o en familia y las relaciones cara a cara en general.

“Por un lado –dice Halpern–, la sensación de estar informado produce una sensación de poder y tranquilidad; y por el otro, está el miedo de perderse algo. La conexión a pantallas, en términos generales, genera un sentido de inmediatez, una necesidad permanente de estar al tanto de todo. Y cuando esa necesidad no se satisface, se siente un vacío, que se conoce como Fomo, que viene de ‘Fear of Missing Out’ (temor a quedarse fuera o a perderse algo). Pero no es algo natural, porque se trata de una necesidad absolutamente creada por las nuevas tecnologías”.

Pero ¿por qué se engancha tanto la gente a esto? Para Halpern es claro: “La gente empieza a preferir la vida en línea porque siente que es más estimulante”. 

Y así, poco a poco, las parejas empiezan a distanciarse, a estar emocionalmente disponibles para todos, menos para la persona que tienen más cerca.

Kate Mays, investigadora de medios emergentes en la Universidad de Boston, comparte un estudio sobre los celos y el uso de ‘smartphones’ en el que subraya que las personas revisan sus teléfonos, en promedio, 110 veces al día. Y en ese mismo estudio, una atribulada mujer se desahoga así: “Las primeras semanas él estaba en su teléfono 24/7. Asumí que era la novedad de tener el aparato por primera vez y no le di más vueltas al asunto. Pero no paró nunca. Todo nuestro tiempo giraba en torno a él estando en su teléfono. Prácticamente le tenía que rogar por atención. Intenté mantener conversaciones profundas, pero estaba en una red social. Trataba de acurrucarme y él estaba ocupado con un juego. No podemos pasar una sola noche juntos sin que yo tenga que competir por su atención con el teléfono. Me siento sola y deprimida”.

El fenómeno es tan potente que, según las investigaciones de la psicóloga estadounidense Sherry Turkle –formada en Harvard, académica del MIT y autora del libro ‘Alone Together’ (Solo juntos), 2013–, los individuos que interactúan con terceros mientras están físicamente en presencia de otros se sienten más cercanos a aquellos con los que se están comunicando virtualmente. Por eso los especialistas han comenzado a hablar de la ‘presencia ausente’ como un fenómeno propio de estos tiempos.

De hecho, cada vez se ven más parejas que parece que se comunican mejor por WhatsApp que cara a cara. 

Es de sentido común suponer que esta desconexión en la vida real no puede ser buena para la vida en pareja, que necesita de una adecuada y fluida comunicación para mantenerse a flote. “Toda relación afectiva, y en especial la de pareja, requiere de una evaluación y trabajo constante”, dice la psicóloga Gloria Bustos, terapeuta familiar y de parejas de la clínica Las Condes, en Santiago de Chile. Y la psicóloga apunta que las quejas sobre el abuso del teléfono han venido creciendo en su consultorio. “Aumentan las peleas –dice–, pero también surgen sentimientos de mucha desconfianza y soledad”.

Pero ¿es el teléfono el malo de la película o solo un canal más para encauzar conflictos que explotarían de igual modo, tarde o temprano? ¿De qué maneras específicas puede el uso excesivo de teléfonos inteligentes dañar a la pareja y con qué profundidad? ¿Es una mala relación lo que lleva a las parejas a hacerse ‘phubbing’ o –al revés– es el hábito de chequear el teléfono a cada rato lo que va haciendo que la relación se dañe, aunque tenga buenos cimientos?

El estudio de James Roberts y Meredith Davis es uno de los que más luces arroja sobre este tema. Entre otras cosas, asegura que las conversaciones que se dan frente a un teléfono listo para interrumpir en cualquier momento muestran menores niveles de empatía, confianza y preocupación. También se vinculan con la percepción de que el vínculo tiene menos calidad y con inseguridades con respecto a la fuerza del lazo. 

Un estudio realizado en Chile por el equipo de Halpern, en coautoría con James Katz, director de la División de Estudios de Medios Emergentes en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Boston, y que será publicado en marzo, concluyó que el chequeo del teléfono frente al otro afecta a la relación de pareja de dos maneras: aumenta el nivel de conflictos, producto de la rabia y la frustración; pero también reduce el grado de intimidad en la pareja, hasta afectar el vínculo de manera severa.

La intimidad, para estos investigadores, se define como ese alto grado de cercanía y comunicación que hace que ambas partes se sientan comprendidas, validadas y cuidadas. Su pérdida es más sutil, pero también más corrosiva, común y peligrosa que el aumento de los conflictos y peleas, porque destruye la complicidad. 

Un estudio publicado en 2014 por el famoso Pew Research Center de Washington, mostró que en el 25 por ciento de las parejas casadas en Estados Unidos uno de los dos siente que el otro se distrae con el teléfono en su presencia, mientras que en el caso de las parejas no casadas pero involucradas en una relación romántica seria el número sube a 42 por ciento.

Así que la próxima vez que salga a cenar con su pareja, trate de no poner el celular sobre la mesa, porque hasta las relaciones más sólidas se pueden ir minando por hábitos –supuestamente ya normalizados– como este.

(FUENTE: eltiempo.com)
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